Un filtro electrostático (precipitador electrostático) es un equipo industrial de control de emisiones. Evita que partículas de polvo, cenizas y humos de la combustión en procesos industriales, sean arrojados a la atmósfera.

Es un equipo que ofrece muy alta eficiencia y que funciona al ionizar (cargar eléctricamente) las partículas contaminantes para que se puedan dirigir fuera de la corriente del gas. Posteriormente éstas pasan entre unas placas con carga contraria a la de la ionización por lo que se adhieren a ellas. Cuando las placas se encuentran impregnadas con los contaminantes son descargadas y sacudidas por golpes en seco, para que los contaminantes caigan a una tolva de recolección inferior.

GAMOHER instala precipitadores electrostáticos de alto rendimiento, cuyas características principales son:

  • Equipos compactos.
  • Muy eficientes en la recolección de partículas (gruesas y finas), lograda con un gasto relativamente bajo de energía.
  • Recolección y colocación final en seco.
  • Baja caída de presión (por lo general menos de 12 mm de columna de agua).
  • Diseñados para operación continua, con requerimientos mínimos de mantenimiento.
  • Costo de operación relativamente bajo.
  • Capacidad para operar a altas presiones.
  • Capacidad para operar a altas temperaturas hasta 700ºC.
  • Capacidad para manejar en forma eficiente velocidades.

Contacte con nosotros, expónganos su problema y le asesoraremos sin compromiso sobre la solución que más le conviene.

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Los precipitadores electrostáticos GAMOHER están indicados para caudales que oscilan entre los 1.000 y los 50.000 m3/h, aplicables principalmente para humos de soldadura, humos y nieblilla con aceite o polvo de partícula fina.

 

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Principio de funcionamiento del precipitador electrostático

El precipitador electrostático se trata de un equipo que, como su nombre indica, emplea la fuerza electrostática para separar las partículas de polvo que arrastra una corriente de aire controlada. Los humos que contienen partículas en suspensión se hacen pasar por una cámara que contiene placas de acero, denominadas electrodos colectores, colocadas de forma vertical en la dirección paralela al flujo de los humos, formando entre ellas una serie de pasillos. En cada pasillo se sitúa un conjunto de alambres verticales (electrodos de descarga) situados en un plano paralelo y equidistante a las placas. Los electrodos de descarga de todos los pasillos están soportados por una estructura única. Esta estructura se apoya en aisladores que quede aislada eléctricamente del resto de componentes, los cuales están conectados a tierra. La estructura aislada que soporta todos los electrodos de descarga está alimentada por una tensión continua negativa, que puede alcanzar valores del orden de 50/60kV, desde un conjunto transformador-rectificador. Como los colectores o placas, están conectados a tierra, se crea un campo eléctrico intenso entre los electrodos de descarga y las placas. El campo eléctrico es mucho más intenso en la proximidad de los electrodos de descarga, tan intenso que en esa zona tiene lugar una descarga eléctrica. En la obscuridad se puede apreciar una luminosidad tenue azulada, del orden de 1 mm de espesor, alrededor del electrodo. A esto se le denomina el efecto corona. El gas se ioniza en esta zona y se forman una gran cantidad de iones positivos y negativos. Los iones positivos son atraídos y atrapados inmediatamente por los electrodos de descarga, cargados negativamente. Los iones negativos, sin embargo, tienen que atravesar todo el espacio que hay entre los electrodos de descarga y las placas (electrodos colectores, polo positivo). Por lo tanto, se produce un flujo de iones negativos desde los electrodos de descarga. En el camino hacia las placas, los iones negativos chocan con las partículas de polvo y se adhieren a ellas. Estas partículas, por lo tanto, quedan cargadas eléctricamente y comienzan a moverse hacia las placas en la misma dirección que los iones negativos. La fuerza eléctrica que actúa sobre cada partícula es mucho mayor que la fuerza gravitatoria y por tanto su “velocidad de migración” hacia la placa es mucho mayor que la “velocidad de sedimentación” y, si se diseña adecuadamente el precipitador, también será adecuada para competir con la velocidad de avance de los humos. El polvo se adhiere a las placas colectoras y mediante un golpeo periódico se consigue que la capa de polvo depositada sobre ellas se desprenda y se deslice hacia una tolva recolectora situada en la parte inferior.